Abrí la ventana y el cielo estaba nublado, sonreí y decidí salir a caminar un rato. No es raro de mi parte hacerlo, cada que regreso de trabajar tengo ganas de ir a aquella vieja estación de trenes que en su tiempo era bastante recurrente, pero ahora que los trenes han desaparecido, es tranquila y silenciosa. Nunca tuve la oportunidad de conocer uno, menos de viajar en uno.
Según me cuentan, hace tiempo, las cosas se pusieron extrañas para el mundo. Antes de que yo naciera, todo mundo pensó que morirían en un día determinado, que el año de la profecía llegaría, pero estaban equivocados, al menos eso es lo que solía contarme mi abuelo. Así me contaba de la delincuencia, de las guerras, de la muerte. Cada historia parecía completamente increíble, hermanos luchando entre si, personas muriendo de hambre y el llanto de las personas que aun hoy en día, siento curiosidad de como suena.
Definitivamente, el mundo de antes suena interesante, aquella época en que todo eran emociones y noticias grises, pero a mi no me toco estar ahí, tan solo he sentido felicidad en mi vida y en aquella construcción abandonada. Cada día sin falta me encuentro sentado frente a las vías donde solía pasar el tren e imagino que seria haber vivido todas las cosas que me contaba mi abuelo, cierro mis ojos y lleno mi mente de imágenes de llanto, de desesperación y de muerte, pero nunca se borra la sonrisa de mi cara.
He escuchado a personas decir que el mundo ha perdido su alma, que todo aquello que nos hacia humanos desapareció hace muchos años, que solo somos una abstracción de lo que solíamos ser. Incuso he escuchado personas decir que la muerte era un mal necesario y que sin infelicidad nunca sabremos lo que es la felicidad. Me llama la atención que todas esas personas tienen arrugas como las tenia mi abuelo, pero no se ven tan viejas como él.
¿Sera cierto que no soy feliz? sonrió ante todo lo que ocurre, siento escalofríos solo de pensar en que no soy feliz. Se me ha enseñado a ser feliz, mis padres me cuentan su inmensa alegría de estar juntos y que jamas en su vida lloraron. Ellos también saben los cuentos de antes, los cuentos de mi abuelo, pero parece no importarles ¿eso me hará diferente?
Mi sonrisa se vuelve una linea plana en mi cara y por un instante siento aquello que llamaban melancolía. Es como un vació profundo en el pecho, mis cejas se hacen para abajo y siento un ligero temblor en las manos. Las levanto y las miro detenidamente, mis dedos se mueven sin que se los ordene y me parece curioso que así sea. Siento un leve ardor en el estomago y un sabor amargo en mi boca.
El cielo esta oscureciendo y la estación de tren esta completamente negra. Sentado en mi banco de siempre, no me doy cuenta de que hay alguien más en la estación, lo volteo a ver y solo veo una silueta negra sentarse en el banco vecino. Una voz que parece no venir de su boca y no llegar a mis oídos me desea buenas noches y le respondo sonriente.
Otra persona a la que le gusta el tren, ¿sabrá aquellas historias también? mi vista voltea a ver la silueta que aun no identifico como hombre o mujer y no defino ningún rasgo en particular, parece no tener nariz o cabello, pero al estar todo tan oscuro no es raro que no vea nada claro.
Su cabeza voltea a verme y dice con la misma voz de antes:
-¿Es raro verdad? las bibliotecas quemadas, las escuelas derrumbadas, las oficinas de gobierno hechas parques familiares, los aeropuertos hechos casas de arte pero lo único que no han tocado es este lugar.
Su cabeza voltea de nuevo a la vías y por primera vez en mi vida siento aquello que solían llamar miedo. Nunca había pensado en eso detenidamente, todo lo que antes existía ha sido reemplazado por algo más, pero no esta estación, ¿todas las estaciones seguirán como esta? mi manos tiemblan de nuevo y ahora no las puedo ver, solo las siento, tengo ganas de tomar agua y mis bellos se erizan. No entiendo el porque aun, pero me dan ganas de salir corriendo de ahí, de no volver pero me lleno de dudas, ese lugar es hermoso y me hace sentir feliz, ¿quien es esta persona? ¿le tendré miedo a él o sera que me da miedo lo que me ha dicho? no estaba acostumbrado a sentir esto, siento algo en el estomago que sube hasta mi garganta y sale un liquido que huele mal, creo que es lo que mi abuelo llamaba vomito. El temblor no solo se queda en mis manos y lo siento en todo el cuerpo, empiezo a sentir verdaderamente lo que llaman miedo y gotas de agua caen de mi cabeza.
De nuevo se escucho su voz:
-Todo era cierto ¿sabes? el dolor, las enfermedades, la muerte, la emoción, el amor. Este mundo esta vació amigo mio, ¿lo sientes verdad? ese dolor abdominal, esas ganas de correr, ese olor a enfermedad. Todo esta dentro de ti, eres un ser humano después de todo, no importa si naciste en esta época de supuesta perfección, en algún momento tenias que darte cuenta, nacimos para sufrir y sufrimos para vivir. Siéntelo, déjate llevar por todo ese dolor ¿me odias verdad? quieres destruirme la cabeza pero no sabes porque lo quieres, no sabes ni que estas pensando, pero eso quieres, quieres liberarte de ese dolor ¿no es cierto?
No puedo creer lo que esta diciendo, mi ojos empiezan a gotear y caigo de frente sobre mis puños. mi garganta emite un sonido que no parece natural, empiezo a respirar rápidamente y volteo a ver a mi acompañante. Esta de pie junto a mi y puedo verlo de cerca, su cabello, su temple, su cara... soy yo...
-¡¿Qué... me estas... haciendo?! - Le grito desde el estomago y sale volando ese liquido de mi boca. Mi voz no parece mi voz y se corta en cada silaba que trato de decir.
-Te estoy liberando amigo mio ¿no es lo que querías? vivir en aquella época de dolor y sufrimiento, donde los humanos eramos humanos y no solo juguetes de la ciencia y religión. Esta en ti cambiar este mundo de nuevo, pero depende de ti darte cuenta de como hacerlo.
Mi ojos me duelen un instante y al principio no entiendo que es lo que veo, pero después es imposible no darse cuenta que es. El tren ha llegado a la estación. Personas salen de él como si fuera rutina de años atrás y me veo a mi otro yo entrando en él. Levanto una mano para tratar de alcanzarlo, pero el solo sonríe torcidamente y entrecierra los ojos. Las puertas del tren se cierran después de varios minutos de estar viéndolo perdidamente y se despide de mi con la mano. El tren se va y gateo lentamente detrás de él, pero se aleja sin más.
Levanto mi mano temblorosa para limpiarme el liquido que sentía colgar de mi boca pero no hay nada, busco a tientas el pequeño charco que deje antes pero no esta tampoco. Me incorporo lentamente y pierdo la respiración por un instante. Volteo a todos lados con miedo y con la cabeza baja salgo de la estación.
Afuera esta lloviendo y me quedo en medio de la calle viendo al cielo, las nubes que forman figuras deformes de animales y cada gota que cae sobre mi cara, hasta que decido regresar a casa. Camino por calles llenas de personas sonrientes que me voltean a ver extrañados pero sin dejar de sonreír, los veo de reojo con los ojos entre abiertos y mis labios apretados tratan de devolver la sonrisa, pero solo logro una abstracción de una. Veo el terror puro apoderarse de su mirada y su sonrisa borrarse por primera vez en sus vidas. Volteo mi cara y continuo mi camino a casa.
Por primera vez en mi vida, sonrió como solía decir mi abuelo, sinceramente.