viernes, 7 de octubre de 2011

El fantasma en la cafetería.

Esta es una historia meramente real. No le sucedió a un amigo de un amigo, me sucedió a mi, y a mis amigos.

No hace mucho tiempo fui a una cafetería en una cita romántica, solo para que al día siguiente terminara trabajando ahí, no había ningún problema, me encantaba la atmósfera del lugar y en especial que podía poner mi propia música.

Tarde unas dos semanas para empezar a hablarle a mis compañeros, los cuales ya tenían tiempo de trabajar ahí mismo. Un buen día, sin previo aviso, Rodrigo (Rod para abreviar) salio de la bodega preguntando si le había llamado, pero no era el caso, así que Rod creyó conveniente contarme algo que pasaba en la cafetería.

Resulta que de vez en cuando, cuando no hay clientes, Rod escuchaba su nombre ser mencionado por alguno de sus compañeros de trabajo, a lo cual, la verdad, dude de la cordura de Rod e hice como que le creí.

Al pasar el tiempo, no se si por contaminación de aquella historia, empece a experimentar los mismos eventos que me habían contado. Una vez estando en la cocina, una vez en bodega y otra estando leyendo. Lo raro es que siempre me decían que no me habían hablado, y les creo ya que aquella señora había entrado a trabajar tiempo después y no había forma de que supiera la historia.

Así fue durante un tiempo, hasta que empezó a ser más seguido y después... ya no pasaba nada.

Fue un periodo de relativa paz y ya todos se habían olvidado de aquel fantasma, hasta que un día, el trovador entro a trabajar con nosotros dentro de la cocina y mesas, se llama Remy y sin nosotros contarle nada de lo que pasaba, él también empezó a escuchar su nombre.

Se me hizo bastante curioso este hecho y me puse a pensar que eso solo nos pasaba a los hombres que ahi trabajábamos, a las mujeres nunca les paso esto y solo escuchaban nuestras anécdotas. Un buen día, Remy volvió a escuchar su nombre y yo era el único que estaba en el café. Remy salio de bodega y le dije que yo no lo había llamado, nos quedamos un rato platicando y sin más, un domo de mini pastel de plástico, salio volando de su lugar y cayo al suelo, nos quedamos en shock y sin saber que es lo que había pasado, puesto que el domo estaba bien puesto en su lugar y no era nada normal que eso pasara. Les contamos a nuestros compañeros y al parecer nos creyeron.

Me anime a tomar fotografías en la completa oscuridad del café, así que antes de salir, les pedí que apagaran las luces para poder tomar fotos a la cafetería y ver que encontraba. De todas las fotos, solo una tuve resultados (lamentablemente y se que esto me desacreditara, pero la foto se perdió) una cara de una niña salio clara en una de ellas. Claro, no supe que era una niña sino hasta analizarlo y experimentar otro evento, el más fuerte de todos los que había pasado ahí, incluso más que el del domo.

Un día sin gente, estaba yo con la señora Mary, y como no había entrado mucha clientela, no habíamos prendido las luces de la parte trasera del café. Fui a la bodega para ponerme mi uniforme y al salir, detrás mio y con una claridad impresionante, escuche un susurro de una niña con voz juguetona que dijo "Mike". La piel se me erizo y fui rápido con la señora Mary, pero antes de llegar con ella, sentí un leve roce en mi brazo izquierdo, como de una mano fría acariciándome. No perdí la calma y trate de calmarme, me fui rápido con la señora Mary y le platique esto, me escucho y se emociono (esa señora era la ley) y fuimos a ver si pasaba algo más en ese lugar, pero no, no se repitió aquel fenómeno de nuevo, con el tiempo la administración se porto muy mal con un servidor y tuve que renunciar, pero algo es seguro, la fantasma de la cafetería es una niña que le gusta molestar a los hombres y que, muy probablemente, se haya interesado de más por mi.

Y si, es una historia completamente real.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Chido!!!!!!!!!!