Últimamente mi vida ha estado pasando de mal a peor, deudas, desempleo, desamor, perdida de amor propio, enfermedades, dolores articulares, estrés, insomnio, pesadillas y terrores nocturnos, aumento de talla y aislamiento de la sociedad en general.
Todos los síntomas antes mencionados siguen la linea de circulo vicioso, uno lleva a otro y sin un final visible. Posiblemente sea que la vida real esta tan en frente de mi que no me deja ver nada más allá. Es pésimo el estar estresado todo el tiempo con dolor estomacal que no puedes decir que tienes por miedo a más medicinas e inyecciones.
De lejos, mi vida parece bonita, me ven y muchos dicen que me envidian, otras personas me acosan y otras, por muy raro que suena, me admiran. Pero es en estos momentos en los que me doy cuenta que me he quedado solo, no por decisión unánime de todos mis conocidos, sino porque yo lo he decidido.
Escribir me ayuda bastante, no hay duda de ello, diseñar, tocar la guitarra, cantar, pensar, leer. Pero hay algo que me ayudaría bastante y que aun así me lo sigo negando: Llorar...
Hace tiempo, varios años atrás, sufrí la peor depresión de mi vida. Perdí gran parte de la inmensa humanidad que me caracterizaba y la gente a mi alrededor no pudo evitar sentirlo. Perdieron parte de su fe en mi, pero al parecer aun así, le gente me quería. Fue durante los 17 años hasta los 18, un año completo de sufrimiento, de dolor y claro, plagado de llanto. Aun así logre salir adelante sin un psicólogo y con muchísimas cicatrices del alma. Poco tiempo después aquello que me dio paz me tumbo peor que nunca.
No me deprimí como aquella vez, sino que algo peor paso, perdí mi llanto, perdí mis sueños, perdí mi humanidad, todo por algo que no vale la pena. Aun así no hay perdida sin ganancia, gane inteligencia, gane capacidad intelectual y gane libertad de pensamiento y de acción. Logre pensar lo que antes me impedía y logre odiar como antes no me dejaba odiar. Me convertí en un ser superior a lo que antes era, con maldad interior nunca antes vista, con un odio supremo que me motiva a seguir, todo aquel sufrimiento mejoro mi arte de formas inimaginables, toda aquella rabia y desilusiones me ayudaron a obtener mi filosofía única, si fuera un poco mejor podría forjar mi propia religión, pero hay algo de lo que no me di cuenta entre tanta emoción de mi nuevo ser. Aquel ser no es humano, no tiene amigos, no tiene familia, no tiene alma.
Un millón de personas pasa frente a mi todos los días, dos millones en las horas pico, todos lo sienten, un desprecio descomunal por todos ellos, por mi mismo, pero enfocado a la superación. Solo pocas personas me ven y deciden hablarme, tal vez sea por mi bonita mascara de niño bueno que cargo todo el tiempo cuando estoy con alguien que me interesa. Pero solo eso, no soy un niño bueno, para nada.
Mis platicas están cargadas de filosofía propia, la cual uso para tratar de infectar a las demás personas, que piensen que ellos tuvieron esa idea y que la desarrollen como propia, que críen a aquel virus como a un bebe para que después puedan pensar como yo, sientan como yo y comprendan todo mi interior como yo lo veo y siento.
Si, odio puro sin más, una legión de maldiciones luchan en mi pecho por salir a flote, una legión que no siempre contengo. No puedo decir que soy el peor ser humano, ya que dentro de todo mi odio, aun hay rastros de amor, de ternura, pero se ven opacados por todas mis demás acciones. La risa de un niño hace que me de un nudo en la garganta, pero nada más. No hay más lagrimas, olvide como llorar. Todo este tiempo he criticado a la sociedad porque digo que no saben soñar, que han olvidado lo que es querer un futuro mejor, sin embargo, lo único que hago es criticarme a mi mismo, yo no me veo en un futuro mejor, al contrario, siento que debo sufrir aun más para aprender más, me he vuelto adicto al aprendizaje al grado de preferir las verdades dolorosas sobre cualquier cosa, me regocijo en mi dolor y lo mantengo dentro de mi, no lo quiero compartir, lo guardo celosamente para mi, lo acaricio hasta que sus espinas hacen sangrar mis manos y lo beso para sentir la sangre por mi labios. El sufrimiento esta preñado de conocimiento y entre más sufra, más conozco.
Esta es una carta para quien quiera leerla, no a todos les va a gustar lo que leen, pero así es mi vida, así soy yo. Presumo de tener sueños, pero mi más grande sueño es sufrir al máximo. Se que nadie me querrá ayudar a hacerlo, y se los agradeceré, no por mi, sino por ustedes, no es justo que pierdan su humanidad por algo que no es humano, es más, un perro es más humano que yo.
Gracias por leerme, y a esta pagina por ser mi lienzo en este pedazo de blasfemia contra la vida, mi vida. Si alguien quiero hacer algo al respecto, es bienvenido, sino quiere, es igualmente aceptable.
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