Desconozco lo que soy, a donde iré a llegar, no confió en las relaciones, creo que todas están destinadas a fracasar tarde o temprano, si no por decisión mutua, por el termino de la vida. Vi a uno de los hombres que mas admire en mi vida llorar por primera vez cuando perdió a su mujer amada, no porque ellos quisieran, sino por caprichos de la vida. Yo también llore ese día, fueron muchas lagrimas de hecho, duraron por meses, humectaron mis mejillas, deshidrataron mis ojos.
Desde niño, y sin saberlo, yo era ya victima del amor, no solo amor de niño a una niña (nunca consumado) sino amor a seres cercanos, dígase familia, amigos o mascotas. Lo cual me hace recordar lo insensible que he sido en el mismo ámbito, la primer muerte en mi vida, de mi querida perra Karibu, no la llore, no le tome importancia y criticaba a mi hermano por llorar. Después experimente dos muertes muy dolorosas y mi alma se empezó a quebrar de poco a poco.
Tal vez exagere un poco, pero así veo las cosas, ningún hombre ni ninguna mujer valen la pena para estar con ellos en una relación mas allá de una amistad. Una amistad nunca te traerá problemas existenciales, nunca sentirás un deseo incontrolable de estar con esa personas y nunca sufrirás, ya que nunca decidirán separarse, solo la muerte lo hará y esa es la verdad que yo veo, no hablo de libertinaje ni mucho menos, sino de amistad pura, la única cosa que no daña, no duele siquiera un poco y se conserva pura y sin tachaduras.
Toda relación es complicada, desde siempre lo ha sido y tanto es así que el amor infrenable ha destruido imperios completos o guiado a un hombre hasta el mismo infierno. La vida es demasiado corta como para desperdiciarla en banalidades, la típica rutina de citas, conocerse, hablarse bonito, besarse, abrazarse, tener sexo, pelearse, separarse, volverse a unir y al cabo de un tiempo, separarse de nuevo y definitivamente, solo para empezar la jornada de auto regeneración hasta encontrar a alguien nuevo con quien iniciar toda la rutina.
Nos gusta el conflicto, somos animales sentimentales, la peor combinación de todas, el instinto nos guía pero nos hace sentir culpables de saciar nuestras necesidades. Nunca estaremos conformes con lo tenemos y nunca estaremos felices por completo. Lo que creemos que es felicidad solo es una idea copiada de la televisión que a su vez la copio de millones de años de "razonar" y "amar"
No hay amor puro el día de hoy, más allá de una madre y su hijo (o un padre) no hay relación alguna que no tenga tan siquiera un poco de odio en si, algunos dirán que es lo que le da sabor, variedad, que así conoces más las personas, lo cual me lleva a mi siguiente punto, ¿como conoces a una persona realmente?
La sinceridad, pura sinceridad, sino dices la verdad siquiera una vez, todo esta condenado a fracasar, secretos mal guardados seguirán saliendo a la luz eventualmente y la visión que tu pareja tenia de ti, se volverá tan abstracta que le dará miedo estar contigo, de ser posible di toda la verdad en un comienzo o en el momento que recuerdes algo de vital importancia, de no ser así, prepárate para el inminente fin.
¿Y que hace una relación buena? la verdad, nada lo hace, ninguna relación es buena o completamente mala, por eso hay tantos libros acerca de ello y tantos dudas relacionadas a este asunto, no tenemos la mas mínima idea de que es lo que queremos en alguien, sin embargo lo dejamos bien claro desde el inicio de toda relación amorosa: me estoy enamorando de la idea de estar contigo en un futuro que puede o no llegar, imagino que eres genial y que eres perfecto, imagino que sin importar tus defectos podre amarte y tener un final feliz. Como ven todo se basa en una premisa que no es aceptada por ningún razonamiento logico: la imaginacion.Expectativas que de nada sirve hacerse, porque al final se te clavaran como agujas directo al alma y no hay forma de quitarlas de ahí por mas que lo intentes. Dolor creado desde la imaginación que ataca tu mente y eventualmente tiene efectos secundarios sobre tu cuerpo. Puedes morir por amor, tal como decía aquel poema nocturno.
Probablemente mi instinto me incite a volver a intentar algo nuevo, algo viejo o a tratar de hacerlo por lo menos, pero mi razón me dice (después de muchos días completos de pensarlo) que no es lógico volver a tomar el queso de la ratonera si una vez ya te rompió la columna vertebral.
Bien, aun no puedo dormir, pero creo que esto valió la pena, es bueno escribir algo que sale del alma, rota, muerta y sin ilusiones, pero aun así, sigue siendo mía y no pienso dársela de comer a los lobos.
