jueves, 16 de junio de 2011

El Infierno

No existe arriba, no existe abajo, no es físico como muchos creen ni arde en llamas luminosas torturando a cada persona que tuvo la desgracia de nacer pecando sin que siquiera le preguntasen.

No, no es tan bonito como nos lo pintan, es algo más allá de nuestro entendimiento, es todo aquello que te angustia, es cada que mueres por dentro y sientes como un bola de picos perfora tu alma y corazón. El infierno es personal, no es nada colectivo, a veces nos llega porque lo merecemos, a veces... porque nos lo buscamos sin saberlo.

Andamos a ciegas en un túnel lleno de trampas, hay una luz al final, si, pero solo es parte de esas trampas, te guía hacia ellas. La vida misma es una trampa, luchamos por llegar a ella y algunos luchan por salir, pero lo cierto es que no nos rendimos, ni un solo instante, siempre buscamos algo, siempre hay algo que nos mueve ¿que es eso que nos mueve? cambia de persona a persona, así como el infierno, es diferente para todos.

¿Se puede disfrutar el infierno? es probable, si sonríes de vez en cuando, es que le estas dando un descanso a tu alma de entre todas las blasfemias con las que tiene que lidiar. No hay un Dios universal tampoco, Dios como lo percibo yo, no es ni remotamente parecido al que percibe mi hermano por ejemplo, al que percibe un sacerdote o al que quiere percibir un delincuente... todos humanos, sin embargo, nadie universal.

No me dejare engañar, a veces el paraíso puede resultar contraproducente, el hecho de solo disfrutar hace que te estanques, se gana mucho sufriendo, pero también se pierde humanidad... ¿quien sabe como balancear las cosas? Aquel que lo logre entonces se habrá acostumbrado a vivir en el infierno... los demás estamos tratando de pensar que no sufrimos, que todo es bello. No todo es bello, pero de igual forma, no todo es sufrir.

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