miércoles, 30 de noviembre de 2011

Días Extraños

Me decido a escribir estas letras por el simple hecho de que puedo hacerlo...

Estos días, raros como ningunos otros, se han llevado gran parte de mi ser al viento, me han destruido, me han creado, me han levantado y por mucho... me han cambiado...

Es raro ver a la gente del pasado avanzando a su propio ritmo, unos esperan, otros se arriesgan, otros evolucionan y otros mueren. Estos días, bizarros y emotivos, me han llevado a los limites del cielo y a las profundidades del infierno, me he atado por voluntad propia a ciertas cosas que al destruirse, han quebrado aun más mi ya de por si débil corazón. Mi estado de animo es constante: tranquilo, sonriente, analítico, perverso, soñador, melancólico, sarcástico, preocupado, enojado y apacible... pero hacia ya tiempo que no sentía la tristeza verdadera, la tristeza como tal ya no era nada para mi, los cambios naturales, las decisiones de los que me rodean, los besos ajenos, las caricias perdidas, no son nada... nada como perder a un amigo...

Días... extraños...

Aun no sé que consecuencias traerán mis acciones... aun no se que más se puede derrumbar dentro de mi y no estoy seguro que queden cimientos para las próximas construcciones, he tomado una decisión y me mantengo firme aunque jo sepa si es la correcta, ninguna decisión la es... solo son decisiones... sin más... ni más...

Le gente del pasado avanza, tienen nuevas emociones, tienen nuevas ilusiones, nuevas caricias, nuevos besos, nuevos amores... pero para mi, nada de lo que hagan estas personas me harán dejarlas de ver como lo que fueron... no lo que son... no lo que serán... sino solo como aquel lejano recuerdo que a veces me hace sonreír y a veces me hace llorar...

La gente del futuro... simplemente... no me pertenece...

Me he engañado a mi mismo...

martes, 8 de noviembre de 2011

He dicho tanto...

He dicho tanto que mis labios ya no quieren pronunciar nada más...

He dicho tanto que las nubes han cubierto el sol para que no se manche de la oscuridad que sale de mi...

He dicho tanto que la luna ya no sale por miedo a escuchar aquellas palabras que se quedan flotando en el aire...

He dicho tanto que la gente me rehuye y me ven por entre las pestañas...

He dicho tanto que me he esclavizado a millones de oraciones que de no seguir al pie de la letra, podría colapsar  mentalmente...

He dicho tanto que mis oídos se han vuelto sordos a lo que los demás tengan que decir y ahora solo escuchan a mi mente...

He dicho tanto y a la vez, tan amargas han sido las palabras, que todo lo que como no tiene sabor y me hace tener ganas de vomitar...

...

Las palabras se han grabado como metal caliente en mi mente y alma

Mi alma ha muerto un poco más cada día al grado de que nada me emociona

Mi mente ha viajado a otros mundos, lugares donde me gustaría estar, fuera de este mundo al cual, con todo lo hermoso que es, yo no pertenezco a este

He tratado de reír
He tratado de llorar
He tratado de sentir
He tratado... pero no lo logro por más que lo intento...

Solo espero que de tanto hablar mi mente no se seque, de tanto dormir mi vida no se acabe y de tanto pensar mi alma no me deje...

En el momento en que la música me deje de emocionar, sera el momento en que finalmente me habré convertido en zombie.

domingo, 23 de octubre de 2011

No puedo dormir.

Estoy despierto a la 1:25 a.m. frente al monitor sin nada que hacer más que tratar de perder más tiempo. La gente ya no se me acerca, solo las nuevas amistades, las viejas aun se aferran al viejo yo, sonriente, amable, despreocupado, sincero... aun no se acostumbran a todas las blasfemias y mentiras del nuevo yo. Veo por aquí y por allá gente que conozco o que creo conocer, los veo y recuerdo viejos tiempos, tal vez mejores, tal vez peores, o simplemente otros tiempos sin más.

Desconozco lo que soy, a donde iré a llegar, no confió en las relaciones, creo que todas están destinadas a fracasar tarde o temprano, si no por decisión mutua, por el termino de la vida. Vi a uno de los hombres que mas admire en mi vida llorar por primera vez cuando perdió a su mujer amada, no porque ellos quisieran, sino por caprichos de la vida. Yo también llore ese día, fueron muchas lagrimas de hecho, duraron por meses, humectaron mis mejillas, deshidrataron mis ojos.

Desde niño, y sin saberlo, yo era ya victima del amor, no solo amor de niño a una niña (nunca consumado) sino amor a seres cercanos, dígase familia, amigos o mascotas. Lo cual me hace recordar lo insensible que he sido en el mismo ámbito, la primer muerte en mi vida, de mi querida perra Karibu, no la llore, no le tome importancia y criticaba a mi hermano por llorar. Después experimente dos muertes muy dolorosas y mi alma se empezó a quebrar de poco a poco.

Tal vez exagere un poco, pero así veo las cosas, ningún hombre ni ninguna mujer valen la pena para estar con ellos en una relación mas allá de una amistad. Una amistad nunca te traerá problemas existenciales, nunca sentirás un deseo incontrolable de estar con esa personas y nunca sufrirás, ya que nunca decidirán separarse, solo la muerte lo hará y esa es la verdad que yo veo, no hablo de libertinaje ni mucho menos, sino de amistad pura, la única cosa que no daña, no duele siquiera un poco y se conserva pura y sin tachaduras.

Toda relación es complicada, desde siempre lo ha sido y tanto es así que el amor infrenable ha destruido imperios completos o guiado a un hombre hasta el mismo infierno. La vida es demasiado corta como para desperdiciarla en banalidades, la típica rutina de citas, conocerse, hablarse bonito, besarse, abrazarse, tener sexo, pelearse, separarse, volverse a unir y al cabo de un tiempo, separarse de nuevo y definitivamente, solo para empezar la jornada de auto regeneración hasta encontrar a alguien nuevo con quien iniciar toda la rutina.

Nos gusta el conflicto, somos animales sentimentales, la peor combinación de todas, el instinto nos guía pero nos hace sentir culpables de saciar nuestras necesidades. Nunca estaremos conformes con lo tenemos y nunca estaremos felices por completo. Lo que creemos que es felicidad solo es una idea copiada de la televisión que a su vez la copio de millones de años de "razonar" y "amar"

No hay amor puro el día de hoy, más allá de una madre y su hijo (o un padre) no hay relación alguna que no tenga tan siquiera un poco de odio en si, algunos dirán que es lo que le da sabor, variedad, que así conoces más las personas, lo cual me lleva a mi siguiente punto, ¿como conoces a una persona realmente?

La sinceridad, pura sinceridad, sino dices la verdad siquiera una vez, todo esta condenado a fracasar, secretos mal guardados seguirán saliendo a la luz eventualmente y la visión que tu pareja tenia de ti, se volverá tan abstracta que le dará miedo estar contigo, de ser posible di toda la verdad en un comienzo o en el momento que recuerdes algo de vital importancia, de no ser así, prepárate para el inminente fin.

¿Y que hace una relación buena? la verdad, nada lo hace, ninguna relación es buena o completamente mala, por eso hay tantos libros acerca de ello y tantos dudas relacionadas a este asunto, no tenemos la mas mínima idea de que es lo que queremos en alguien, sin embargo lo dejamos bien claro desde el inicio de toda relación amorosa: me estoy enamorando de la idea de estar contigo en un futuro que puede o no llegar, imagino que eres genial y que eres perfecto, imagino que sin importar tus defectos podre amarte y tener un final feliz. Como ven todo se basa en una premisa que no es aceptada por ningún razonamiento logico: la imaginacion.

Expectativas que de nada sirve hacerse, porque al final se te clavaran como agujas directo al alma y no hay forma de quitarlas de ahí por mas que lo intentes. Dolor creado desde la imaginación que ataca tu mente y eventualmente tiene efectos secundarios sobre tu cuerpo. Puedes morir por amor, tal como decía aquel poema nocturno.

Probablemente mi instinto me incite a volver a intentar algo nuevo, algo viejo o a tratar de hacerlo por lo menos, pero mi razón me dice (después de muchos días completos de pensarlo) que no es lógico volver a tomar el queso de la ratonera si una vez ya te rompió la columna vertebral.

Bien, aun no puedo dormir, pero creo que esto valió la pena, es bueno escribir algo que sale del alma, rota, muerta y sin ilusiones, pero aun así, sigue siendo mía y no pienso dársela de comer a los lobos.

viernes, 7 de octubre de 2011

El fantasma en la cafetería.

Esta es una historia meramente real. No le sucedió a un amigo de un amigo, me sucedió a mi, y a mis amigos.

No hace mucho tiempo fui a una cafetería en una cita romántica, solo para que al día siguiente terminara trabajando ahí, no había ningún problema, me encantaba la atmósfera del lugar y en especial que podía poner mi propia música.

Tarde unas dos semanas para empezar a hablarle a mis compañeros, los cuales ya tenían tiempo de trabajar ahí mismo. Un buen día, sin previo aviso, Rodrigo (Rod para abreviar) salio de la bodega preguntando si le había llamado, pero no era el caso, así que Rod creyó conveniente contarme algo que pasaba en la cafetería.

Resulta que de vez en cuando, cuando no hay clientes, Rod escuchaba su nombre ser mencionado por alguno de sus compañeros de trabajo, a lo cual, la verdad, dude de la cordura de Rod e hice como que le creí.

Al pasar el tiempo, no se si por contaminación de aquella historia, empece a experimentar los mismos eventos que me habían contado. Una vez estando en la cocina, una vez en bodega y otra estando leyendo. Lo raro es que siempre me decían que no me habían hablado, y les creo ya que aquella señora había entrado a trabajar tiempo después y no había forma de que supiera la historia.

Así fue durante un tiempo, hasta que empezó a ser más seguido y después... ya no pasaba nada.

Fue un periodo de relativa paz y ya todos se habían olvidado de aquel fantasma, hasta que un día, el trovador entro a trabajar con nosotros dentro de la cocina y mesas, se llama Remy y sin nosotros contarle nada de lo que pasaba, él también empezó a escuchar su nombre.

Se me hizo bastante curioso este hecho y me puse a pensar que eso solo nos pasaba a los hombres que ahi trabajábamos, a las mujeres nunca les paso esto y solo escuchaban nuestras anécdotas. Un buen día, Remy volvió a escuchar su nombre y yo era el único que estaba en el café. Remy salio de bodega y le dije que yo no lo había llamado, nos quedamos un rato platicando y sin más, un domo de mini pastel de plástico, salio volando de su lugar y cayo al suelo, nos quedamos en shock y sin saber que es lo que había pasado, puesto que el domo estaba bien puesto en su lugar y no era nada normal que eso pasara. Les contamos a nuestros compañeros y al parecer nos creyeron.

Me anime a tomar fotografías en la completa oscuridad del café, así que antes de salir, les pedí que apagaran las luces para poder tomar fotos a la cafetería y ver que encontraba. De todas las fotos, solo una tuve resultados (lamentablemente y se que esto me desacreditara, pero la foto se perdió) una cara de una niña salio clara en una de ellas. Claro, no supe que era una niña sino hasta analizarlo y experimentar otro evento, el más fuerte de todos los que había pasado ahí, incluso más que el del domo.

Un día sin gente, estaba yo con la señora Mary, y como no había entrado mucha clientela, no habíamos prendido las luces de la parte trasera del café. Fui a la bodega para ponerme mi uniforme y al salir, detrás mio y con una claridad impresionante, escuche un susurro de una niña con voz juguetona que dijo "Mike". La piel se me erizo y fui rápido con la señora Mary, pero antes de llegar con ella, sentí un leve roce en mi brazo izquierdo, como de una mano fría acariciándome. No perdí la calma y trate de calmarme, me fui rápido con la señora Mary y le platique esto, me escucho y se emociono (esa señora era la ley) y fuimos a ver si pasaba algo más en ese lugar, pero no, no se repitió aquel fenómeno de nuevo, con el tiempo la administración se porto muy mal con un servidor y tuve que renunciar, pero algo es seguro, la fantasma de la cafetería es una niña que le gusta molestar a los hombres y que, muy probablemente, se haya interesado de más por mi.

Y si, es una historia completamente real.

lunes, 3 de octubre de 2011

Hace años

Hace años rogaba por una caricia en mi mano, incluso por un abrazo, hace años...

Pasaron unos cuantos años más y rogaba por un beso, por tener unos labios sobre los míos, rogaba por amor y nunca fui agraciado con aquello que me quitaba el sueño. Muchas noches de insomnio y de lagrimas desperdiciadas a lo largo de esos años...

Pasaron un par de años más y ansiaba tener un cuerpo junto al mio, moría por sentir calor humano, sin importar como, necesitaba sentirme querido, la vida se me escapaba en cada respiro y no podía evitar sentirme una basura a la que nadie quería acercarse.

Otros años más, mi mente no podía creerlo, bese la primer boca y abrace mi primer cuerpo... pero no fue lo que esperaba... poco menos de un año después, me vi besando a otra boca, la misma que besaría por lo próximos dos años seguidos y si, fue lo que esperaba. Unos meses desde aquella boca y las cosas no funcionaban, mi mente se volvió inconsistente y aleje a todos, tenia que mantenerla junto a mi sin importar el costo, amigos o familia, nada era más importante que ella...

Pasados los dos años:

Morí por segunda vez en mi vida y el proceso de renacer fue más difícil, mi madre ahora no sufrió los dolores del parto, nadie sufrió, más que yo y aquellas personas que en ese tiempo pudieron permanecer junto a mi, aquellos que deje estar junto a mi. La lucha por renacer fue dura, todo parecía ir en mi contra y una mujer me ayudo a salir de aquel hoyo. Me amo como nadie y sufrió por mi cuenta como nadie, sus lagrimas nunca se borran de mi alma...

De regreso al bosque oscuro, logre ver por primera vez la luz, años después. Me vendí la idea de que no seria igual y vaya que no lo fue, el final fue abrupto, esperado, pero repentino. Difícil de explicar, pero fácil de asimilar, ya había crecido, pero estaba lejos de madurar...

Le vendí mi alma la oscuridad y decidí no ver a nadie, mi soledad platicaba diario conmigo y logre conocerla tanto que me enamore de ella. Dos meses de confinamiento.

Semanas después, cobre conciencia, ya no era un niño, mis manos de adulto y la barba no mentían, había envejecido...

De regreso al mundo compartido, la gente era amable conmigo, no se si despedía ternura o compasión, de igual modo le agrade a una mujer, pudo ser algo bueno, de lo que que pude vivir, pero ame tanto a mi soledad que no pude ir con ella, arruine sus ilusiones, nunca la vi sonreír de nuevo, dos meses más de confinamiento...

Otra ilusión, demasiada buena para ser cierto, igual decidí creerlo, pero era casi imposible, romance por primera vez en años y sentimientos de hace años que no recordaba fuera capaz de sentir. Nada de confinamientos esta vez... 8 meses de tranquilidad.

Cobro conciencia de que hay una constante, no soy un excepcional ser humano, veo mis manos de nuevo, confinamiento al aire libre por mes y medio. Meses después todo termina por primer vez y noto algo diferente, ya no sufro como antes, sonrió sin saber porque...

De regreso a la estabilidad, se siente distinto, sabe a derrota, pero no se ve el final del camino, sonrio de nuevo hasta que se complica todo otra vez. Guardo la calma, no es la primera vez que me pasa, sonrio con un nudo en la garganta, imposible estar en confinamiento, muchas cosas por vivir, a la espera de nuevas noticias, hace años estoy a la espera de buenas noticias, nunca las recibo...

Escribo estas letras, dudo en publicarlas, me decido a hacerlo, no hay sonrisa alguna...

sábado, 1 de octubre de 2011

Momento de reflexión...

Últimamente mi vida ha estado pasando de mal a peor, deudas, desempleo, desamor, perdida de amor propio, enfermedades, dolores articulares, estrés, insomnio, pesadillas y terrores nocturnos, aumento de talla y aislamiento de la sociedad en general.

Todos los síntomas antes mencionados siguen la linea de circulo vicioso, uno lleva a otro y sin un final visible. Posiblemente sea que la vida real esta tan en frente de mi que no me deja ver nada más allá. Es pésimo el estar estresado todo el tiempo con dolor estomacal que no puedes decir que tienes por miedo a más medicinas e inyecciones.

De lejos, mi vida parece bonita, me ven y muchos dicen que me envidian, otras personas me acosan y otras, por muy raro que suena, me admiran. Pero es en estos momentos en los que me doy cuenta que me he quedado solo, no por decisión unánime de todos mis conocidos, sino porque yo lo he decidido.

Escribir me ayuda bastante, no hay duda de ello, diseñar, tocar la guitarra, cantar, pensar, leer. Pero hay algo que me ayudaría bastante y que aun así me lo sigo negando: Llorar...

Hace tiempo, varios años atrás, sufrí la peor depresión de mi vida. Perdí gran parte de la inmensa humanidad que me caracterizaba y la gente a mi alrededor no pudo evitar sentirlo. Perdieron parte de su fe en mi, pero al parecer aun así, le gente me quería. Fue durante los 17 años hasta los 18, un año completo de sufrimiento, de dolor y claro, plagado de llanto. Aun así logre salir adelante sin un psicólogo y con muchísimas cicatrices del alma. Poco tiempo después aquello que me dio paz me tumbo peor que nunca.

No me deprimí como aquella vez, sino que algo peor paso, perdí mi llanto, perdí mis sueños, perdí mi humanidad, todo por algo que no vale la pena. Aun así no hay perdida sin ganancia, gane inteligencia, gane capacidad intelectual y gane libertad de pensamiento y de acción. Logre pensar lo que antes me impedía y logre odiar como antes no me dejaba odiar. Me convertí en un ser superior a lo que antes era, con maldad interior nunca antes vista, con un odio supremo que me motiva a seguir, todo aquel sufrimiento mejoro mi arte de formas inimaginables, toda aquella rabia y desilusiones me ayudaron a obtener mi filosofía única, si fuera un poco mejor podría forjar mi propia religión, pero hay algo de lo que no me di cuenta entre tanta emoción de mi nuevo ser. Aquel ser no es humano, no tiene amigos, no tiene familia, no tiene alma.

Un millón de personas pasa frente a mi todos los días, dos millones en las horas pico, todos lo sienten, un desprecio descomunal por todos ellos, por mi mismo, pero enfocado a la superación. Solo pocas personas me ven y deciden hablarme, tal vez sea por mi bonita mascara de niño bueno que cargo todo el tiempo cuando estoy con alguien que me interesa. Pero solo eso, no soy un niño bueno, para nada.

Mis platicas están cargadas de filosofía propia, la cual uso para tratar de infectar a las demás personas, que piensen que ellos tuvieron esa idea y que la desarrollen como propia, que críen a aquel virus como a un bebe para que después puedan pensar como yo, sientan como yo y comprendan todo mi interior como yo lo veo y siento.

Si, odio puro sin más, una legión de maldiciones luchan en mi pecho por salir a flote, una legión que no siempre contengo. No puedo decir que soy el peor ser humano, ya que dentro de todo mi odio, aun hay rastros de amor, de ternura, pero se ven opacados por todas mis demás acciones. La risa de un niño hace que me de un nudo en la garganta, pero nada más. No hay más lagrimas, olvide como llorar. Todo este tiempo he criticado a la sociedad porque digo que no saben soñar, que han olvidado lo que es querer un futuro mejor, sin embargo, lo único que hago es criticarme a mi mismo, yo no me veo en un futuro mejor, al contrario, siento que debo sufrir aun más para aprender más, me he vuelto adicto al aprendizaje al grado de preferir las verdades dolorosas sobre cualquier cosa, me regocijo en mi dolor y lo mantengo dentro de mi, no lo quiero compartir, lo guardo celosamente para mi, lo acaricio hasta que sus espinas hacen sangrar mis manos y lo beso para sentir la sangre por mi labios. El sufrimiento esta preñado de conocimiento y entre más sufra, más conozco.

Esta es una carta para quien quiera leerla, no a todos les va a gustar lo que leen, pero así es mi vida, así soy yo. Presumo de tener sueños, pero mi más grande sueño es sufrir al máximo. Se que nadie me querrá ayudar a hacerlo, y se los agradeceré, no por mi, sino por ustedes, no es justo que pierdan su humanidad por algo que no es humano, es más, un perro es más humano que yo.

Gracias por leerme, y a esta pagina por ser mi lienzo en este pedazo de blasfemia contra la vida, mi vida. Si alguien quiero hacer algo al respecto, es bienvenido, sino quiere, es igualmente aceptable.

jueves, 29 de septiembre de 2011

El niño y su guitarra

Oscuro, su cuarto siempre es oscuro, más ahora que no hay luz, hay silencio en todos lados. Los niños no corren afuera, los televisores no alumbran las salas, la música no sale como orquesta desafinada por todas las ventanas.

El niño toca su guitarra, su dulce melodía llena de paz aun la más serena de las noches. Un insecto mueve sus antenas afuera de su ventana y se aleja saltando. La luna ilumina levemente su habitación, pero sus ojos están cerrados, el solo percibe su arte, percibe armonía y tranquilidad inmensa.

Pasan varias horas y el niño deja de tocar su guitarra, con el amor que una madre le tiene a un recién nacido, el niño deja su guitarra sobre su cama honrando aquellas notas que le fue tan amable de dejarle tocar. Se talla los ojos y lentamente se levanta de su cama, no hay luz afuera, solo aquel reflejo azul que la luna, tan hermosa en lo alto, es tan amable de darle aquella noche. El niño sonríe, sabe que aun hay esperanza.

Se pone sus zapatos de correr y sale de su casa sin molestarse en cerrar la puerta, camina varios minutos hasta que se da cuenta que no sabe en donde esta. La luna aun lo alumbra, pero sus ojos no ven más allá de su nariz.

Decide descansar un momento y se sienta a contemplar las estrellas, el cielo limpio en lo alto y se da cuenta que él es parte de aquel cielo, el cielo llena todo, él ha llegado al cielo.

Una nube negra se asoma de entre todas aquellas estrellas y el niño sabe bien que si no regresa a casa en ese mismo instante, es probable que tenga que pasar la noche fuera, en otra casa, lejos de su guitarra.

Se levante y se limpia el pantalón, nota que sus manos ya no son tan pequeñas como hace diez años y sonríe ante aquel hecho tan simpático, aun es un niño, pero su cuerpo se rehúsa a creerlo. Parte hacia su hogar y su guitarra lo espera con preocupación, la toma de nuevo entre sus manos y acompañado a la lluvia en su afinado y armonioso canto, toca una melodía.

El sol le acaricia el rostro con bondad y le avisa que un nuevo día ha empezado. El niño sonríe y agradece al sol por despertarlo tan sutilmente. El niño guarda su guitarra en su estuche y emprende la marcha. Llega a una plaza comercial donde las personas solían convivir y comprar, pero el niño solo tiene vagos recuerdos de eso, saca su guitarra del estuche y la acaricia antes de colgársela. Empieza su concierto a la naturaleza con una pieza tranquila, donde intenta hacer que la tierra entre en armonía con todas las demás melodías, sus dedos caminan errantes por las cuerdas, su vista se mantiene dentro de su mismo ser y a la pieza tranquila la secunda una pieza triste. Donde intenta que la tierra entienda su sentir, sus dedos tiemblan al ritmo de sus latidos y terminada la pieza, se detiene... deja caer su guitarra al suelo y sus ojos se vuelven dos nubes negras listas para dejar caer un aguacero sin precedentes.

-...los extraño...

El niño rompe a llorar, su guitarra lo ve con tristeza y se lamenta de no poder hacer nada para animarlo. La tierra siente sus lagrimas y se siente vacía, se da cuenta de lo que ha hecho y se arrepiente de ello. Dejo a un niño huérfano y sin nadie a quien acudir. La tierra llora y se da cuenta de que no todo lo que ha hecho ha sido de total provecho, el único amigo que tiene esta triste y no puede hacer nada para evitarlo.

Esa noche el niño regresa a su hogar con su guitarra dentro de su estuche y entra a la habitación de sus padres, donde solo queda su esencia y su recuerdo, toma una de sus almohadas y la abraza con fuerza hasta quedarse dormido y sueña que despierta en la vida de antes. Cuando todo estaba plagado de personas, cuando su mamá lo abrazaba, cuando él era joven e iba a la escuela, y después... despierta.

viernes, 5 de agosto de 2011

Sala de Espera

La llave entre poco a poco a la ranura y abro aquel lugar que llamo hogar, no hay mucho dentro de este como para llamarlo así, sin embargo es todo lo que tengo. Tiro mi maletín en el sillón y me meto a bañar, prendo el radio de baño y están pasando las noticias, al parecer han desaparecido varias personas por aquí, pero no quiero ponerme tenso escuchando sucesos tristes. Así que cambio la estación a algo más relajado. Mi rutina diaria sigue su curso normal. Voy por el pan pero decido comer otra cosa, así que compro jamón, queso y pan integral. Regreso a mi casa y observo un instante aquel alimento nocturno, pienso que tal vez me falto comprar más cosas, pero no me importa. Prendo la tele. No pasan nada interesante, noticias, no me interesan, caricaturas, películas. Pasan "El Conde de Montecristo" y decido dejar el canal, de todos modos me iré a dormir en un rato más.

Despierto y arreglo mis cosas, me pongo una corbata azul, no negra, y una camisa con el cuello algo amarillo, pienso en cuanto tiempo lleva así y no puedo recordarlo, desayuno un sandwicth que deje ayer en la noche, me lavo los dientes y noto bolsas bajo mis ojos, me veo más viejo que ayer. Me enjuago la boca. Me voy.

De camino al trabajo paso por una pequeña plaza en un parque publico. A mi derecha hay comercios, una cafetería  una oficina de correos, un estudio fotográfico, una sala de espera con paredes verdes y sillas blancas y una farmacia. Me detengo y veo un instante aquel local vació, la pared de fuera es blanca, no tiene anuncio de ser de un dentista o algo por estilo, dentro no hay ventanas, solo una puerta de madera y siempre que paso por aquí nunca veo a nadie. Pienso que deberían poner un letrero de lo que es el negocio y sigo mi camino. Llego a mi trabajo. Saludo a Sara en mi escritorio al lado. Me ve extraño y bajo la mirada. Prendo mi equipo de computo.

De regreso paso por la misma calle, los locales están cerrados, menos la farmacia y la cafetería. El local con paredes verdes esta cerrado también, la cortina es blanca, no muestra señales de nada. La observo un momento y decido tomar un café. Pido un espresso y al tomarlo me arrepiento, no lo termino y dejo veinte pesos de propina. Regreso a casa y la rutina se repite.

Al día siguiente es mi día de descanso.

Me levanto tarde, 11 o 12 tal vez. prendo mi computadora y pongo algo de música, Vivaldi tal vez, no, Frank Sinatra. Me tiro sobre mi sillón y me dan ganas de prender la televisión, tomo el control en mis manos y lo observo. Dejo el control de nuevo en el sillón, regreso a mi computadora. Reviso mis redes sociales, dos mensajes: Una etiqueta en una foto donde no aparezco y la otra, comentarios en la misma foto. Quito mi etiqueta y mi mano acaricia el mouse. Entro a YouTube, veo mis suscripciones y no hay nada. Recuerdo aquella sala de espera con sus paredes verdes y su puerta de madera y pierdo el sentido del tiempo. Son las dos de la tarde, debía ver a alguien en aquel café. Me pongo mi chaqueta de cuero negro y apago mi computadora. De camino al café veo a una persona corriendo en dirección opuesta a la mía. Lo veo de reojo y el me mira por igual. Sigue su camino. Yo el mio.

Pido un Americano y le pongo tres de azúcar, espero una hora antes de darme cuenta que no llegara mi cita. Pago y me retiro dejando diez pesos de propina. Me dirijo a mi casa y recuerdo aquella sala de espera verde, me quedo pensando un momento y doy media vuelta. Me quedo parado enfrente de ese lugar y dudo en entrar un momento.

Entro a la sala de espera.

No hay nadie, pero siento como si me estuvieran viendo, apenas dos pasos dentro de aquel local. Veo la puerta un momento y toco la puerta dos veces. No escucho nada dentro, vuelvo a tocar y escucho unos pasos. La manija se abre lentamente y abre una mujer de traje negro. Me sonríe. Dice que me estaban esperando y siento un escalofrió en la espalda. Me toma de la mano y me lleva dentro. La luz es roja y es un pasillo muy estrecho. Hay puertas del lado izquierdo y la paredes blancas reflejan mucho la luz cuyo origen no puedo ver. Damos vuelta a la derecha en una pared y entramos a un cuarto donde hay una cabeza de gárgola saliendo de la pared. La mujer me suelta la mano y se marcha. El cuarto sigue siendo muy estrecho, al grado de tener la cabeza de gárgola casi enfrente de mi. Escucho una voz que dice mi nombre, viene por la derecha pero no veo nada. La iluminación sigue siendo la misma, pero no hay foco. La voz dice datos sobre mi, de mi familia, mi fecha de nacimiento, mis ingresos anuales, mis relaciones amorosas y me pregunta si soy feliz. Mi boca queda seca por el nerviosismo y pienso que es una broma, trato de salir pero algo me dice que debo quedarme. Le respondo que no lo soy. La voz responde, dice que le cuente lo que siento. Me extraña y trato de ver de donde viene la voz, o la luz pero no encuentro su origen. Volteo a mi derecha y la cabeza la gárgola ahora me esta mirada directamente, su hocico de piedra parece moverse y la voz vuelve a pedirme que le cuente mi vida.

Doy media vuelta, empiezo a correr y casi caigo al suelo.

Doy vuelta a la izquierda y veo la salida. Unos niños desnudos salen de una puerta a la derecha, los veo bien, no son niños, son casi juguetes, trato de pegarles, su piel es dura. Me rodean en un instante y logro quebrarle la cabeza a uno de ellos. Llegan mas niños y de pronto todo se ve más rojo. Veo la luz roja dentro de mi cabeza y después, todo se torna negro.

viernes, 29 de julio de 2011

El hombre que podía ver...

Monumento del Ángel Caído en
El Parque de El Retiro (Madrid).
 Única estatua del mundo
dedicada al diablo.
Altura sobre el nivel del mar:
666m exactos.
No había forma de medir la altitud del
nivel del mar cuando fue alzada.
Busco de entre la gente sin querer encontrar nada y camino viendo al suelo el mayor tiempo que puedo.

Llego a un café en una esquina, prendo un cigarro y dejo que su humo me consuma poco a poco, cierro los ojos y pretendo que no tengo miedo. Pido un americano y me lo tomo rápido, siempre viviendo de prisa, tratando de no quedarme solo en un lugar por mucho, pero lo olvido, siempre tengo compañía, pero nunca les presto atención, tengo muchas cosas en que pensar.

-¿Estas bien?- me pregunta mi bella acompañante con mirada temerosa y sinceramente preocupada. La veo a los ojos casi sin querer hacerlo y volteo mi mirada.

-Si, tranquila, no lo tomes a mal, pero me quiero ir de aquí rápido - apago mi cigarro y exhalo lo ultimo que hay de humo en mi. Ella, me ve raro, y se termina su café para irnos de ahí.

De camino al hotel no habló mucho, trato de no pensar de más, todo debe de ser frío, rápido, sin duda. Llegamos y doy un nombre falso en recepción, ella no lo toma a mal, siempre ha sido así desde que nos conocemos y lo mejor es que no se ponga nerviosa. Entramos a la habitación y empieza la rutina, los besos, las caricias, las ropas que caen y la piel sudorosa, no dejo de ver su cuerpo y desearía no estar en ese momento con ella.

No quiero que sufra, pero no hay alternativa, esto debe terminar hoy mismo, no tengo otra opción. Lentamente se desliza sobre su perfecto abdomen mi navaja de bolsillo, al principio es difícil sostenerla, pero mantengo mi mano firme y la abrazo con fuerza mientras siento como su sangre resbala sobre mi mano fría y temblorosa. Ella trata de decir algo, pero cayo su boca con un beso culpable y nuestras lagrimas se juntan en la comisura de nuestras bocas. Veo el dolor en sus ojos y su piel pierde color poco a poco, la cama esta totalmente roja y sus ojos... sus ojos se tornan blancos. Sus labios se despegan involuntariamente de los míos y su cabeza se inclina hacia atrás mientras sostengo su cuerpo desnudo sobre el mio.

Escucho aplausos detrás mio y prefiero no voltear, las lagrimas siguen escurriendo sobre mis mejillas y mi boca aun conserva aquel sabor a nicotina y cafeína.

-Lo has hecho bien, muchos sentimientos dentro de ti para mi gusto, pero lo has hecho bien. Déjame ayudarte a limpiar el cuarto, nadie sabrá que paso aquí, solo nosotros dos. - Me dijo con su típica voz burlona, con su voz sobre humana.

No puedo articular ni una sola palabra, a pesar de ya acostumbrarme a su deformidad y sus ojos vacíos llenos de maldad, de tristeza, de odio, de dolor no puedo decir nada, mi garganta esta cerrada, mis puños temblorosos y mi mirada baja. Levanto la mirada y lo veo sonriéndome, siento un odio inmenso por él, pero más por mi.

Lentamente dejo su cuerpo blanco sobre las sabanas rojas y cierro sus ojos con mis manos ensangrentadas. Me levanto poco a poco y me dirijo al baño, no quiero ver a mi grotesco acompañante pero al abrir la puerta del baño él ya esta dentro esperándome con su sonrisa macabra y fuego saliendo de sus ojos.

-¿Qué te pasa? ¿te estas suavizando?
-No me molestes, déjame solo- Sonríe y sus negros dientes salen a la vista
-¿No crees que ya es un poco tarde para eso? no seas ridículo, vístete, tenemos que irnos. Ya todo esta solucionado.

Voltee y la habitación estaba como nueva, sin sangre, sin la ropa tirada en el suelo, ni un rastro de ella, ni su cuerpo... ni su alma.

Me puse mi vieja chaqueta de cuero negro, mis jeans azules y mis botas negras, prendí un cigarro lentamente y me quede un rato recargado en la pared. Mi bizarro acompañante no estaba ya junto a mi, pero siempre observa, siempre ve todas mis acciones. Sabe cuando y como dañarme el alma aun más. Me esta haciendo sufrir el infierno incluso antes de llegar a este.

Salgo del hotel y tiro mi colilla al suelo, veo al cielo pero me siento indigno. Regreso mi mirada al suelo, a donde pertenece. Por hoy, mi familia y amigos vuelven a estar seguros al costo de un alma menos culpable que la mía. Sé que cuando llegue mi momento sufriré como es debido, pero ellos no tienen que sufrir por mis errores. 

El siguiente en la lista es un viejo amigo de años atrás. Monto mi motocicleta y siento sus ojos recorriendo mi alma, con el tiempo me he acostumbrado a esto. Son 500 Km de viaje, tendré que parar por gasolina...

martes, 19 de julio de 2011

Acerca de ella

Suyas fueron las primeras emociones, mi primer aliento compartido, la emoción primera que despertó todas las demás sensaciones, suya fue la primer desilusión, el primer llanto dedicado, la primer cicatriz de mi corazón. Suyos son seis meses de tortura.

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Suyas fueron las primeras señales de amor, todo aquel dolor y todas aquellas sonrisas, suyos fueron todos aquellos poemas, aquellos sueños destruidos, todas esas cosas que me hacían humano. Suyas fueron mis caricias, mis besos y mis ilusiones. Suya fue mi alma y mi cuerpo, toda ella... Fui suyo. De ella, ella tuve mis mas grandes sufrimientos, mis mas grandes placeres y mis mayores sonrisas. Suya fue mi adolescencia y con ella se fue. Suyos fueron momentos inolvidables, momentos que quisiera olvidar y la mayor de las desilusiones de mi vida. Suya fue mi existencia.

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Suya fue la inspiración, suya fue mi confusión. Mis ideales destruidos, suyo fue mi despertar. De ella quedaron pedazos que míos fueron. Suyas fueron mis noches, mis suspiros, mis preocupaciones. Suyas fueron mis mas grandes pruebas, mis peores miedos hechos realidad. Suyos fueron mis problemas, sus problemas... fueron míos. Ella que logro hacerme perder la cabeza, que me llevo al cielo y a la que le di el infierno... Suyas fueron sus lagrimas que no pudo compartir conmigo.

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Suya fue mi estupidez, mi confusión. Suya fue mi desesperación en su mas puro estado. Suya fue un brillo de ingenuidad, mi pasión, mi falta de cordura. De ella fueron mis horas, mis días, mi mente y mi emoción. Suyos fueron mis pasiones, mis desamores. Ella, que me hizo perderme a mi mismo, me ilusiono, mías fueron sus mentiras. Suyas fueron todas aquellas cosas que odio de mi mismo y que odio de las personas. Suyas fueron mis penas esperadas.

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Suyas fueron mis pesadillas, mi inocencia, mis miradas. Ella, cuyos ojos me miraban dentro del alma y me desnudaban el cuerpo sin siquiera tocarlo. Sus ojos que míos fueron sin tenerlos cerca. Suyo fue mi terror a mi mismo, a la vida misma. Suyas fueron mis fantasías, mis pensamientos, suya fue mi historia y mi dinero. De ella son dos noches, son juegos y coqueteo, de ella fueron ilusiones sin nacer, de ella fue aquel sentimiento de pesadez que me llevo a la locura. Suya fue la nada de mi ser.

...

Suyo fue mi dolor, mi mayor miedo de todos, suyas fueron ilusiones añejadas. Suyas son tardes de alardeo, de felicidad incontrolable, de renacimiento fundado pero no completado. Suyo fue medio baile, una canción de amor y abrazos en la noche. Suya fue mi alocada mente y mi imaginación incontrolable. Mías fueron sus lagrimas, sus desilusiones, mías fueron sus canciones y su dulce voz. Suya fue mi tranquilidad. Suya fue mi fe.

...

Suyas fueron mis horas, mis malentendidos, mi odio a mi mismo. Suyas fueron tres películas y dos planes a futuro muertos en el pasado. Suya fue mi mas grande estupidez y mi mayor aprendizaje. Suyos son dos meses  de incompetencia. A ella pertenecen mis maldiciones, mi mirada baja, mis disculpas al cielo, un fracaso laboral y tres amorosos. Suyas fueron sus ultimas palabras que no llegaron a mi alma.

...

Suyo fue el niño de mi interior, mía fue una rosa de cristal. Suyas fueron mi manos y mis sonrisas, mías fueron sus ilusiones y confusiones. Suyo fue un golpe contra un teléfono publico, suyos son los besos que jamas le di, esos besos que nuestros labios esperaban con ardiente pasión pero que nuestras mentes encerraron gracias al juicio propio. Mías fueron sus palabras que me regalo, suyas fueron las miradas que robábamos en la calle. Suya fue una conversación acerca del futuro con una anciana en un parque. Suya fue mi más grande convicción de no fracasar. Suyo fue ese adiós áspero de aquel día de verano.

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Suya fue mi alma destruida, mi corazón desafalleciente. Mías fueron sus remedios, sus cariños. Suya fue mi ilusión mas fuerte que no existió en mi por muchos años. Suyas fueron mis sonrisas sinceras, mi renacimiento, suyo fue mi tiempo, fueron mi noches. Suya fue mi música, mis letras, mi arte. Mías fueron sus manos frías que hablan y su corazón caliente. Nuestro fue el Auditorio Nacional. Mi mas grande sueño de felicidad y la realidad mas cercana a la perfección. Suyas son mis lagrimas, mi insomnio. Suyo fue el invierno, el verano, la primavera. Suyas son las noches de lluvia y la tardes de sol. Suyos son mis lamentos y mis pensamientos mas profundos. Ella, que logro lo que nunca nadie pudo y que hizo lo que siempre es una posibilidad pero nunca se quiere ver. Suyas son mi cámara, mi computadora y mi corazón. Suyo es aquel viaje a Europa, suya es Brujas y suyo es el café. Suyo soy yo...

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De él son las noches de tormento, el alma vacia. De él son las manos temblorosas y las esperanzas muertas. De él son esas pequeñas cosas que al verlas muere un poco más por dentro. Suyo es el dilema de la vida. Suya es la idea de un Dios perfecto que nadie conoce. Suyo es el tiempo que ha malgastado y que ha dejado escapar. Suyo es el sueño que lo amenaza por la tarde y se burla de él por la noche. Suyos son sus sueños y lo que pase en ellos. Suya es la inmensa soledad que lo rodea de seres queridos. Suyo no es el el despertar, suyo es el soñar. ¿Su vida? no es de él. Suyos son sus propios fracasos. Suyos son seis meses de tortura. Suya es su existencia. Suyas son las lagrimas que no pudieron compartir con él. Suyas son sus penas esperadas. Suya es la nada de su ser. Suya es su propia fe. Suyas son aquellas ultimas palabras que no llegaron a su alma. Suyo es ese adiós aspero en aquel día de verano. Suyo es él mismo.

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