Oscuro, su cuarto siempre es oscuro, más ahora que no hay luz, hay silencio en todos lados. Los niños no corren afuera, los televisores no alumbran las salas, la música no sale como orquesta desafinada por todas las ventanas.
El niño toca su guitarra, su dulce melodía llena de paz aun la más serena de las noches. Un insecto mueve sus antenas afuera de su ventana y se aleja saltando. La luna ilumina levemente su habitación, pero sus ojos están cerrados, el solo percibe su arte, percibe armonía y tranquilidad inmensa.
Pasan varias horas y el niño deja de tocar su guitarra, con el amor que una madre le tiene a un recién nacido, el niño deja su guitarra sobre su cama honrando aquellas notas que le fue tan amable de dejarle tocar. Se talla los ojos y lentamente se levanta de su cama, no hay luz afuera, solo aquel reflejo azul que la luna, tan hermosa en lo alto, es tan amable de darle aquella noche. El niño sonríe, sabe que aun hay esperanza.
Se pone sus zapatos de correr y sale de su casa sin molestarse en cerrar la puerta, camina varios minutos hasta que se da cuenta que no sabe en donde esta. La luna aun lo alumbra, pero sus ojos no ven más allá de su nariz.
Decide descansar un momento y se sienta a contemplar las estrellas, el cielo limpio en lo alto y se da cuenta que él es parte de aquel cielo, el cielo llena todo, él ha llegado al cielo.
Una nube negra se asoma de entre todas aquellas estrellas y el niño sabe bien que si no regresa a casa en ese mismo instante, es probable que tenga que pasar la noche fuera, en otra casa, lejos de su guitarra.
Se levante y se limpia el pantalón, nota que sus manos ya no son tan pequeñas como hace diez años y sonríe ante aquel hecho tan simpático, aun es un niño, pero su cuerpo se rehúsa a creerlo. Parte hacia su hogar y su guitarra lo espera con preocupación, la toma de nuevo entre sus manos y acompañado a la lluvia en su afinado y armonioso canto, toca una melodía.
El sol le acaricia el rostro con bondad y le avisa que un nuevo día ha empezado. El niño sonríe y agradece al sol por despertarlo tan sutilmente. El niño guarda su guitarra en su estuche y emprende la marcha. Llega a una plaza comercial donde las personas solían convivir y comprar, pero el niño solo tiene vagos recuerdos de eso, saca su guitarra del estuche y la acaricia antes de colgársela. Empieza su concierto a la naturaleza con una pieza tranquila, donde intenta hacer que la tierra entre en armonía con todas las demás melodías, sus dedos caminan errantes por las cuerdas, su vista se mantiene dentro de su mismo ser y a la pieza tranquila la secunda una pieza triste. Donde intenta que la tierra entienda su sentir, sus dedos tiemblan al ritmo de sus latidos y terminada la pieza, se detiene... deja caer su guitarra al suelo y sus ojos se vuelven dos nubes negras listas para dejar caer un aguacero sin precedentes.
-...los extraño...
El niño rompe a llorar, su guitarra lo ve con tristeza y se lamenta de no poder hacer nada para animarlo. La tierra siente sus lagrimas y se siente vacía, se da cuenta de lo que ha hecho y se arrepiente de ello. Dejo a un niño huérfano y sin nadie a quien acudir. La tierra llora y se da cuenta de que no todo lo que ha hecho ha sido de total provecho, el único amigo que tiene esta triste y no puede hacer nada para evitarlo.
Esa noche el niño regresa a su hogar con su guitarra dentro de su estuche y entra a la habitación de sus padres, donde solo queda su esencia y su recuerdo, toma una de sus almohadas y la abraza con fuerza hasta quedarse dormido y sueña que despierta en la vida de antes. Cuando todo estaba plagado de personas, cuando su mamá lo abrazaba, cuando él era joven e iba a la escuela, y después... despierta.
jueves, 29 de septiembre de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Sala de Espera
La llave entre poco a poco a la ranura y abro aquel lugar que llamo hogar, no hay mucho dentro de este como para llamarlo así, sin embargo es todo lo que tengo. Tiro mi maletín en el sillón y me meto a bañar, prendo el radio de baño y están pasando las noticias, al parecer han desaparecido varias personas por aquí, pero no quiero ponerme tenso escuchando sucesos tristes. Así que cambio la estación a algo más relajado. Mi rutina diaria sigue su curso normal. Voy por el pan pero decido comer otra cosa, así que compro jamón, queso y pan integral. Regreso a mi casa y observo un instante aquel alimento nocturno, pienso que tal vez me falto comprar más cosas, pero no me importa. Prendo la tele. No pasan nada interesante, noticias, no me interesan, caricaturas, películas. Pasan "El Conde de Montecristo" y decido dejar el canal, de todos modos me iré a dormir en un rato más.
Despierto y arreglo mis cosas, me pongo una corbata azul, no negra, y una camisa con el cuello algo amarillo, pienso en cuanto tiempo lleva así y no puedo recordarlo, desayuno un sandwicth que deje ayer en la noche, me lavo los dientes y noto bolsas bajo mis ojos, me veo más viejo que ayer. Me enjuago la boca. Me voy.
De camino al trabajo paso por una pequeña plaza en un parque publico. A mi derecha hay comercios, una cafetería una oficina de correos, un estudio fotográfico, una sala de espera con paredes verdes y sillas blancas y una farmacia. Me detengo y veo un instante aquel local vació, la pared de fuera es blanca, no tiene anuncio de ser de un dentista o algo por estilo, dentro no hay ventanas, solo una puerta de madera y siempre que paso por aquí nunca veo a nadie. Pienso que deberían poner un letrero de lo que es el negocio y sigo mi camino. Llego a mi trabajo. Saludo a Sara en mi escritorio al lado. Me ve extraño y bajo la mirada. Prendo mi equipo de computo.
De regreso paso por la misma calle, los locales están cerrados, menos la farmacia y la cafetería. El local con paredes verdes esta cerrado también, la cortina es blanca, no muestra señales de nada. La observo un momento y decido tomar un café. Pido un espresso y al tomarlo me arrepiento, no lo termino y dejo veinte pesos de propina. Regreso a casa y la rutina se repite.
Al día siguiente es mi día de descanso.
Me levanto tarde, 11 o 12 tal vez. prendo mi computadora y pongo algo de música, Vivaldi tal vez, no, Frank Sinatra. Me tiro sobre mi sillón y me dan ganas de prender la televisión, tomo el control en mis manos y lo observo. Dejo el control de nuevo en el sillón, regreso a mi computadora. Reviso mis redes sociales, dos mensajes: Una etiqueta en una foto donde no aparezco y la otra, comentarios en la misma foto. Quito mi etiqueta y mi mano acaricia el mouse. Entro a YouTube, veo mis suscripciones y no hay nada. Recuerdo aquella sala de espera con sus paredes verdes y su puerta de madera y pierdo el sentido del tiempo. Son las dos de la tarde, debía ver a alguien en aquel café. Me pongo mi chaqueta de cuero negro y apago mi computadora. De camino al café veo a una persona corriendo en dirección opuesta a la mía. Lo veo de reojo y el me mira por igual. Sigue su camino. Yo el mio.
Pido un Americano y le pongo tres de azúcar, espero una hora antes de darme cuenta que no llegara mi cita. Pago y me retiro dejando diez pesos de propina. Me dirijo a mi casa y recuerdo aquella sala de espera verde, me quedo pensando un momento y doy media vuelta. Me quedo parado enfrente de ese lugar y dudo en entrar un momento.
Entro a la sala de espera.
No hay nadie, pero siento como si me estuvieran viendo, apenas dos pasos dentro de aquel local. Veo la puerta un momento y toco la puerta dos veces. No escucho nada dentro, vuelvo a tocar y escucho unos pasos. La manija se abre lentamente y abre una mujer de traje negro. Me sonríe. Dice que me estaban esperando y siento un escalofrió en la espalda. Me toma de la mano y me lleva dentro. La luz es roja y es un pasillo muy estrecho. Hay puertas del lado izquierdo y la paredes blancas reflejan mucho la luz cuyo origen no puedo ver. Damos vuelta a la derecha en una pared y entramos a un cuarto donde hay una cabeza de gárgola saliendo de la pared. La mujer me suelta la mano y se marcha. El cuarto sigue siendo muy estrecho, al grado de tener la cabeza de gárgola casi enfrente de mi. Escucho una voz que dice mi nombre, viene por la derecha pero no veo nada. La iluminación sigue siendo la misma, pero no hay foco. La voz dice datos sobre mi, de mi familia, mi fecha de nacimiento, mis ingresos anuales, mis relaciones amorosas y me pregunta si soy feliz. Mi boca queda seca por el nerviosismo y pienso que es una broma, trato de salir pero algo me dice que debo quedarme. Le respondo que no lo soy. La voz responde, dice que le cuente lo que siento. Me extraña y trato de ver de donde viene la voz, o la luz pero no encuentro su origen. Volteo a mi derecha y la cabeza la gárgola ahora me esta mirada directamente, su hocico de piedra parece moverse y la voz vuelve a pedirme que le cuente mi vida.
Doy media vuelta, empiezo a correr y casi caigo al suelo.
Doy vuelta a la izquierda y veo la salida. Unos niños desnudos salen de una puerta a la derecha, los veo bien, no son niños, son casi juguetes, trato de pegarles, su piel es dura. Me rodean en un instante y logro quebrarle la cabeza a uno de ellos. Llegan mas niños y de pronto todo se ve más rojo. Veo la luz roja dentro de mi cabeza y después, todo se torna negro.
viernes, 29 de julio de 2011
El hombre que podía ver...
Busco de entre la gente sin querer encontrar nada y camino viendo al suelo el mayor tiempo que puedo.
Llego a un café en una esquina, prendo un cigarro y dejo que su humo me consuma poco a poco, cierro los ojos y pretendo que no tengo miedo. Pido un americano y me lo tomo rápido, siempre viviendo de prisa, tratando de no quedarme solo en un lugar por mucho, pero lo olvido, siempre tengo compañía, pero nunca les presto atención, tengo muchas cosas en que pensar.
-¿Estas bien?- me pregunta mi bella acompañante con mirada temerosa y sinceramente preocupada. La veo a los ojos casi sin querer hacerlo y volteo mi mirada.
-Si, tranquila, no lo tomes a mal, pero me quiero ir de aquí rápido - apago mi cigarro y exhalo lo ultimo que hay de humo en mi. Ella, me ve raro, y se termina su café para irnos de ahí.
De camino al hotel no habló mucho, trato de no pensar de más, todo debe de ser frío, rápido, sin duda. Llegamos y doy un nombre falso en recepción, ella no lo toma a mal, siempre ha sido así desde que nos conocemos y lo mejor es que no se ponga nerviosa. Entramos a la habitación y empieza la rutina, los besos, las caricias, las ropas que caen y la piel sudorosa, no dejo de ver su cuerpo y desearía no estar en ese momento con ella.
No quiero que sufra, pero no hay alternativa, esto debe terminar hoy mismo, no tengo otra opción. Lentamente se desliza sobre su perfecto abdomen mi navaja de bolsillo, al principio es difícil sostenerla, pero mantengo mi mano firme y la abrazo con fuerza mientras siento como su sangre resbala sobre mi mano fría y temblorosa. Ella trata de decir algo, pero cayo su boca con un beso culpable y nuestras lagrimas se juntan en la comisura de nuestras bocas. Veo el dolor en sus ojos y su piel pierde color poco a poco, la cama esta totalmente roja y sus ojos... sus ojos se tornan blancos. Sus labios se despegan involuntariamente de los míos y su cabeza se inclina hacia atrás mientras sostengo su cuerpo desnudo sobre el mio.
Escucho aplausos detrás mio y prefiero no voltear, las lagrimas siguen escurriendo sobre mis mejillas y mi boca aun conserva aquel sabor a nicotina y cafeína.
-Lo has hecho bien, muchos sentimientos dentro de ti para mi gusto, pero lo has hecho bien. Déjame ayudarte a limpiar el cuarto, nadie sabrá que paso aquí, solo nosotros dos. - Me dijo con su típica voz burlona, con su voz sobre humana.
No puedo articular ni una sola palabra, a pesar de ya acostumbrarme a su deformidad y sus ojos vacíos llenos de maldad, de tristeza, de odio, de dolor no puedo decir nada, mi garganta esta cerrada, mis puños temblorosos y mi mirada baja. Levanto la mirada y lo veo sonriéndome, siento un odio inmenso por él, pero más por mi.
Lentamente dejo su cuerpo blanco sobre las sabanas rojas y cierro sus ojos con mis manos ensangrentadas. Me levanto poco a poco y me dirijo al baño, no quiero ver a mi grotesco acompañante pero al abrir la puerta del baño él ya esta dentro esperándome con su sonrisa macabra y fuego saliendo de sus ojos.
-¿Qué te pasa? ¿te estas suavizando?
-No me molestes, déjame solo- Sonríe y sus negros dientes salen a la vista
-¿No crees que ya es un poco tarde para eso? no seas ridículo, vístete, tenemos que irnos. Ya todo esta solucionado.
Voltee y la habitación estaba como nueva, sin sangre, sin la ropa tirada en el suelo, ni un rastro de ella, ni su cuerpo... ni su alma.
Me puse mi vieja chaqueta de cuero negro, mis jeans azules y mis botas negras, prendí un cigarro lentamente y me quede un rato recargado en la pared. Mi bizarro acompañante no estaba ya junto a mi, pero siempre observa, siempre ve todas mis acciones. Sabe cuando y como dañarme el alma aun más. Me esta haciendo sufrir el infierno incluso antes de llegar a este.
Salgo del hotel y tiro mi colilla al suelo, veo al cielo pero me siento indigno. Regreso mi mirada al suelo, a donde pertenece. Por hoy, mi familia y amigos vuelven a estar seguros al costo de un alma menos culpable que la mía. Sé que cuando llegue mi momento sufriré como es debido, pero ellos no tienen que sufrir por mis errores.
El siguiente en la lista es un viejo amigo de años atrás. Monto mi motocicleta y siento sus ojos recorriendo mi alma, con el tiempo me he acostumbrado a esto. Son 500 Km de viaje, tendré que parar por gasolina...
martes, 19 de julio de 2011
Acerca de ella
Suyas fueron las primeras emociones, mi primer aliento compartido, la emoción primera que despertó todas las demás sensaciones, suya fue la primer desilusión, el primer llanto dedicado, la primer cicatriz de mi corazón. Suyos son seis meses de tortura.
...
Suyas fueron las primeras señales de amor, todo aquel dolor y todas aquellas sonrisas, suyos fueron todos aquellos poemas, aquellos sueños destruidos, todas esas cosas que me hacían humano. Suyas fueron mis caricias, mis besos y mis ilusiones. Suya fue mi alma y mi cuerpo, toda ella... Fui suyo. De ella, ella tuve mis mas grandes sufrimientos, mis mas grandes placeres y mis mayores sonrisas. Suya fue mi adolescencia y con ella se fue. Suyos fueron momentos inolvidables, momentos que quisiera olvidar y la mayor de las desilusiones de mi vida. Suya fue mi existencia.
...
Suya fue la inspiración, suya fue mi confusión. Mis ideales destruidos, suyo fue mi despertar. De ella quedaron pedazos que míos fueron. Suyas fueron mis noches, mis suspiros, mis preocupaciones. Suyas fueron mis mas grandes pruebas, mis peores miedos hechos realidad. Suyos fueron mis problemas, sus problemas... fueron míos. Ella que logro hacerme perder la cabeza, que me llevo al cielo y a la que le di el infierno... Suyas fueron sus lagrimas que no pudo compartir conmigo.
...
Suya fue mi estupidez, mi confusión. Suya fue mi desesperación en su mas puro estado. Suya fue un brillo de ingenuidad, mi pasión, mi falta de cordura. De ella fueron mis horas, mis días, mi mente y mi emoción. Suyos fueron mis pasiones, mis desamores. Ella, que me hizo perderme a mi mismo, me ilusiono, mías fueron sus mentiras. Suyas fueron todas aquellas cosas que odio de mi mismo y que odio de las personas. Suyas fueron mis penas esperadas.
...
Suyas fueron mis pesadillas, mi inocencia, mis miradas. Ella, cuyos ojos me miraban dentro del alma y me desnudaban el cuerpo sin siquiera tocarlo. Sus ojos que míos fueron sin tenerlos cerca. Suyo fue mi terror a mi mismo, a la vida misma. Suyas fueron mis fantasías, mis pensamientos, suya fue mi historia y mi dinero. De ella son dos noches, son juegos y coqueteo, de ella fueron ilusiones sin nacer, de ella fue aquel sentimiento de pesadez que me llevo a la locura. Suya fue la nada de mi ser.
...
Suyo fue mi dolor, mi mayor miedo de todos, suyas fueron ilusiones añejadas. Suyas son tardes de alardeo, de felicidad incontrolable, de renacimiento fundado pero no completado. Suyo fue medio baile, una canción de amor y abrazos en la noche. Suya fue mi alocada mente y mi imaginación incontrolable. Mías fueron sus lagrimas, sus desilusiones, mías fueron sus canciones y su dulce voz. Suya fue mi tranquilidad. Suya fue mi fe.
...
Suyas fueron mis horas, mis malentendidos, mi odio a mi mismo. Suyas fueron tres películas y dos planes a futuro muertos en el pasado. Suya fue mi mas grande estupidez y mi mayor aprendizaje. Suyos son dos meses de incompetencia. A ella pertenecen mis maldiciones, mi mirada baja, mis disculpas al cielo, un fracaso laboral y tres amorosos. Suyas fueron sus ultimas palabras que no llegaron a mi alma.
...
Suyo fue el niño de mi interior, mía fue una rosa de cristal. Suyas fueron mi manos y mis sonrisas, mías fueron sus ilusiones y confusiones. Suyo fue un golpe contra un teléfono publico, suyos son los besos que jamas le di, esos besos que nuestros labios esperaban con ardiente pasión pero que nuestras mentes encerraron gracias al juicio propio. Mías fueron sus palabras que me regalo, suyas fueron las miradas que robábamos en la calle. Suya fue una conversación acerca del futuro con una anciana en un parque. Suya fue mi más grande convicción de no fracasar. Suyo fue ese adiós áspero de aquel día de verano.
...
Suya fue mi alma destruida, mi corazón desafalleciente. Mías fueron sus remedios, sus cariños. Suya fue mi ilusión mas fuerte que no existió en mi por muchos años. Suyas fueron mis sonrisas sinceras, mi renacimiento, suyo fue mi tiempo, fueron mi noches. Suya fue mi música, mis letras, mi arte. Mías fueron sus manos frías que hablan y su corazón caliente. Nuestro fue el Auditorio Nacional. Mi mas grande sueño de felicidad y la realidad mas cercana a la perfección. Suyas son mis lagrimas, mi insomnio. Suyo fue el invierno, el verano, la primavera. Suyas son las noches de lluvia y la tardes de sol. Suyos son mis lamentos y mis pensamientos mas profundos. Ella, que logro lo que nunca nadie pudo y que hizo lo que siempre es una posibilidad pero nunca se quiere ver. Suyas son mi cámara, mi computadora y mi corazón. Suyo es aquel viaje a Europa, suya es Brujas y suyo es el café. Suyo soy yo...
...
De él son las noches de tormento, el alma vacia. De él son las manos temblorosas y las esperanzas muertas. De él son esas pequeñas cosas que al verlas muere un poco más por dentro. Suyo es el dilema de la vida. Suya es la idea de un Dios perfecto que nadie conoce. Suyo es el tiempo que ha malgastado y que ha dejado escapar. Suyo es el sueño que lo amenaza por la tarde y se burla de él por la noche. Suyos son sus sueños y lo que pase en ellos. Suya es la inmensa soledad que lo rodea de seres queridos. Suyo no es el el despertar, suyo es el soñar. ¿Su vida? no es de él. Suyos son sus propios fracasos. Suyos son seis meses de tortura. Suya es su existencia. Suyas son las lagrimas que no pudieron compartir con él. Suyas son sus penas esperadas. Suya es la nada de su ser. Suya es su propia fe. Suyas son aquellas ultimas palabras que no llegaron a su alma. Suyo es ese adiós aspero en aquel día de verano. Suyo es él mismo.
...
jueves, 14 de julio de 2011
Viaje en tren
Abrí la ventana y el cielo estaba nublado, sonreí y decidí salir a caminar un rato. No es raro de mi parte hacerlo, cada que regreso de trabajar tengo ganas de ir a aquella vieja estación de trenes que en su tiempo era bastante recurrente, pero ahora que los trenes han desaparecido, es tranquila y silenciosa. Nunca tuve la oportunidad de conocer uno, menos de viajar en uno.
Según me cuentan, hace tiempo, las cosas se pusieron extrañas para el mundo. Antes de que yo naciera, todo mundo pensó que morirían en un día determinado, que el año de la profecía llegaría, pero estaban equivocados, al menos eso es lo que solía contarme mi abuelo. Así me contaba de la delincuencia, de las guerras, de la muerte. Cada historia parecía completamente increíble, hermanos luchando entre si, personas muriendo de hambre y el llanto de las personas que aun hoy en día, siento curiosidad de como suena.
Definitivamente, el mundo de antes suena interesante, aquella época en que todo eran emociones y noticias grises, pero a mi no me toco estar ahí, tan solo he sentido felicidad en mi vida y en aquella construcción abandonada. Cada día sin falta me encuentro sentado frente a las vías donde solía pasar el tren e imagino que seria haber vivido todas las cosas que me contaba mi abuelo, cierro mis ojos y lleno mi mente de imágenes de llanto, de desesperación y de muerte, pero nunca se borra la sonrisa de mi cara.
He escuchado a personas decir que el mundo ha perdido su alma, que todo aquello que nos hacia humanos desapareció hace muchos años, que solo somos una abstracción de lo que solíamos ser. Incuso he escuchado personas decir que la muerte era un mal necesario y que sin infelicidad nunca sabremos lo que es la felicidad. Me llama la atención que todas esas personas tienen arrugas como las tenia mi abuelo, pero no se ven tan viejas como él.
¿Sera cierto que no soy feliz? sonrió ante todo lo que ocurre, siento escalofríos solo de pensar en que no soy feliz. Se me ha enseñado a ser feliz, mis padres me cuentan su inmensa alegría de estar juntos y que jamas en su vida lloraron. Ellos también saben los cuentos de antes, los cuentos de mi abuelo, pero parece no importarles ¿eso me hará diferente?
Mi sonrisa se vuelve una linea plana en mi cara y por un instante siento aquello que llamaban melancolía. Es como un vació profundo en el pecho, mis cejas se hacen para abajo y siento un ligero temblor en las manos. Las levanto y las miro detenidamente, mis dedos se mueven sin que se los ordene y me parece curioso que así sea. Siento un leve ardor en el estomago y un sabor amargo en mi boca.
El cielo esta oscureciendo y la estación de tren esta completamente negra. Sentado en mi banco de siempre, no me doy cuenta de que hay alguien más en la estación, lo volteo a ver y solo veo una silueta negra sentarse en el banco vecino. Una voz que parece no venir de su boca y no llegar a mis oídos me desea buenas noches y le respondo sonriente.
Otra persona a la que le gusta el tren, ¿sabrá aquellas historias también? mi vista voltea a ver la silueta que aun no identifico como hombre o mujer y no defino ningún rasgo en particular, parece no tener nariz o cabello, pero al estar todo tan oscuro no es raro que no vea nada claro.
Su cabeza voltea a verme y dice con la misma voz de antes:
-¿Es raro verdad? las bibliotecas quemadas, las escuelas derrumbadas, las oficinas de gobierno hechas parques familiares, los aeropuertos hechos casas de arte pero lo único que no han tocado es este lugar.
Su cabeza voltea de nuevo a la vías y por primera vez en mi vida siento aquello que solían llamar miedo. Nunca había pensado en eso detenidamente, todo lo que antes existía ha sido reemplazado por algo más, pero no esta estación, ¿todas las estaciones seguirán como esta? mi manos tiemblan de nuevo y ahora no las puedo ver, solo las siento, tengo ganas de tomar agua y mis bellos se erizan. No entiendo el porque aun, pero me dan ganas de salir corriendo de ahí, de no volver pero me lleno de dudas, ese lugar es hermoso y me hace sentir feliz, ¿quien es esta persona? ¿le tendré miedo a él o sera que me da miedo lo que me ha dicho? no estaba acostumbrado a sentir esto, siento algo en el estomago que sube hasta mi garganta y sale un liquido que huele mal, creo que es lo que mi abuelo llamaba vomito. El temblor no solo se queda en mis manos y lo siento en todo el cuerpo, empiezo a sentir verdaderamente lo que llaman miedo y gotas de agua caen de mi cabeza.
De nuevo se escucho su voz:
-Todo era cierto ¿sabes? el dolor, las enfermedades, la muerte, la emoción, el amor. Este mundo esta vació amigo mio, ¿lo sientes verdad? ese dolor abdominal, esas ganas de correr, ese olor a enfermedad. Todo esta dentro de ti, eres un ser humano después de todo, no importa si naciste en esta época de supuesta perfección, en algún momento tenias que darte cuenta, nacimos para sufrir y sufrimos para vivir. Siéntelo, déjate llevar por todo ese dolor ¿me odias verdad? quieres destruirme la cabeza pero no sabes porque lo quieres, no sabes ni que estas pensando, pero eso quieres, quieres liberarte de ese dolor ¿no es cierto?
No puedo creer lo que esta diciendo, mi ojos empiezan a gotear y caigo de frente sobre mis puños. mi garganta emite un sonido que no parece natural, empiezo a respirar rápidamente y volteo a ver a mi acompañante. Esta de pie junto a mi y puedo verlo de cerca, su cabello, su temple, su cara... soy yo...
-¡¿Qué... me estas... haciendo?! - Le grito desde el estomago y sale volando ese liquido de mi boca. Mi voz no parece mi voz y se corta en cada silaba que trato de decir.
-Te estoy liberando amigo mio ¿no es lo que querías? vivir en aquella época de dolor y sufrimiento, donde los humanos eramos humanos y no solo juguetes de la ciencia y religión. Esta en ti cambiar este mundo de nuevo, pero depende de ti darte cuenta de como hacerlo.
Mi ojos me duelen un instante y al principio no entiendo que es lo que veo, pero después es imposible no darse cuenta que es. El tren ha llegado a la estación. Personas salen de él como si fuera rutina de años atrás y me veo a mi otro yo entrando en él. Levanto una mano para tratar de alcanzarlo, pero el solo sonríe torcidamente y entrecierra los ojos. Las puertas del tren se cierran después de varios minutos de estar viéndolo perdidamente y se despide de mi con la mano. El tren se va y gateo lentamente detrás de él, pero se aleja sin más.
Levanto mi mano temblorosa para limpiarme el liquido que sentía colgar de mi boca pero no hay nada, busco a tientas el pequeño charco que deje antes pero no esta tampoco. Me incorporo lentamente y pierdo la respiración por un instante. Volteo a todos lados con miedo y con la cabeza baja salgo de la estación.
Afuera esta lloviendo y me quedo en medio de la calle viendo al cielo, las nubes que forman figuras deformes de animales y cada gota que cae sobre mi cara, hasta que decido regresar a casa. Camino por calles llenas de personas sonrientes que me voltean a ver extrañados pero sin dejar de sonreír, los veo de reojo con los ojos entre abiertos y mis labios apretados tratan de devolver la sonrisa, pero solo logro una abstracción de una. Veo el terror puro apoderarse de su mirada y su sonrisa borrarse por primera vez en sus vidas. Volteo mi cara y continuo mi camino a casa.
Por primera vez en mi vida, sonrió como solía decir mi abuelo, sinceramente.
domingo, 10 de julio de 2011
Es gracioso
Han pasado dos décadas desde que la vida tuvo el capricho de traerme a este mundo. Día a día es una batalla sin cuartel en contra de un enemigo invisible e invencible. El día termina y la batalla continua, cada día se vuelve más difícil y el lenguaje de antaño se olvida con las constantes lecturas e ideas que surgen en cada una de aquellas pequeñas guerras.
Me he quedado parado solo en la pista de baile al abandonarme mi compañera. Me he quedado helado mientras bajaba una escalera de noche. He sentido la incertidumbre de tocar la carne y no ganar nada. He sentido el agua llenar mis pulmones y mi vida escaparse lentamente. He descubierto la inmensidad de Dios, su origen y el nuestro. He viajado a otros planetas, conocido otras formas de vida y todo en una tarde. He caminado sin sentir nada. He corrido bajo la lluvia sintiendo cada gota sobre mi. He recibido señales celestiales en más de una forma. He sentido la indiferencia y la paz intensas. Un día deje la sala de cine y salí a la húmeda noche mientras sus lagrimas caían sobre mi extraviada cabeza. Me he quedado observando al amor desfallecer tranquilamente y sin decir nada. He cometido errores inimaginables e indescriptibles a lo largo de estos años y me doy cuenta que no recuerdo todos y que tampoco he cometido todos.
He vivido más cosas que personas que tienen 50 años y padezco de enfermedades de personas de 60. Sigo siendo un ser humano...
Pero en todo aquello he aprendido cosas... muchas cosas que la gente no sabe y que, después de todo, me enorgullece saber. Mentiras y desilusiones seguirán llegado, la gente seguirá muriendo y otras seguirán naciendo. Mi generación no es la de ahora, mi generación, es la que esta por venir. Es gracioso, en muchas ocasiones de mi vida pensé morir, pero siempre supe que seria inmortal.
He vivido más cosas que personas que tienen 50 años y padezco de enfermedades de personas de 60. Sigo siendo un ser humano...
Pero en todo aquello he aprendido cosas... muchas cosas que la gente no sabe y que, después de todo, me enorgullece saber. Mentiras y desilusiones seguirán llegado, la gente seguirá muriendo y otras seguirán naciendo. Mi generación no es la de ahora, mi generación, es la que esta por venir. Es gracioso, en muchas ocasiones de mi vida pensé morir, pero siempre supe que seria inmortal.
...
-¿Qué haces?
-Todo...
-¿Qué no haces?
-Nada...
-¿Que harás?
-Infinidad de cosas
-¿Qué no harás?
-Morir.
jueves, 23 de junio de 2011
01110010 01100101 01100011 01101111 01101110 01100011 01101001 01101100 01101001 01100001 01100011 01101001 11110011 01101110
Hoy soy 01110010 01100101 01100011 01101111 01101110 01100011 01101001 01101100 01101001 01100001 01100011 01101001 11110011 01101110 (feliz)
martes, 21 de junio de 2011
El Mundo
Hay cosas que no se pueden controlar, los sentimientos son una de esas cosas, el destino, las decisiones agenas. Si bien, podemos creer que lo hacemos, la idea del cambio la toma la otra persona, no podemos obligar a nadie a hacer algo, todo es tan... diferente...
Quisiera correr, caminar bajo la lluvia, olvidarme de todo el mundo, creerme invencible, creerme perfecto (como muchos piensan que lo hago)... pero no... no puedo hacerlo y al parecer tu tampoco. Mi mundo esta lleno de premisas, tales como la inmortalidad, la trascendencia histórica, la revolución, el libre pensamiento, las artes, la felicidad... pero todas estas cosas, aunque lo parezca, no van de la mano con la ultima.
Si, de nuevo espero, tal vez moriré un poco más dentro de todo esto, tal vez ya no viva para cuando todo este bien, pero es bonito pensar que algún día alcanzare la felicidad ¿y como planeo hacerlo?... no tengo idea.
Si me escuchan decaído, malhumorado, grosero, triste, malgastado, vació... es que el amor de nuevo me esta succionando el alma, y como todas las veces anteriores, no puedo hacer nada para evitarlo.
Las nubes podrán ser esclavizadas, pero el espíritu no... solo quisiera que estuvieras a mi lado... esto de verdad... duele...
jueves, 16 de junio de 2011
El Infierno
No, no es tan bonito como nos lo pintan, es algo más allá de nuestro entendimiento, es todo aquello que te angustia, es cada que mueres por dentro y sientes como un bola de picos perfora tu alma y corazón. El infierno es personal, no es nada colectivo, a veces nos llega porque lo merecemos, a veces... porque nos lo buscamos sin saberlo.
Andamos a ciegas en un túnel lleno de trampas, hay una luz al final, si, pero solo es parte de esas trampas, te guía hacia ellas. La vida misma es una trampa, luchamos por llegar a ella y algunos luchan por salir, pero lo cierto es que no nos rendimos, ni un solo instante, siempre buscamos algo, siempre hay algo que nos mueve ¿que es eso que nos mueve? cambia de persona a persona, así como el infierno, es diferente para todos.
¿Se puede disfrutar el infierno? es probable, si sonríes de vez en cuando, es que le estas dando un descanso a tu alma de entre todas las blasfemias con las que tiene que lidiar. No hay un Dios universal tampoco, Dios como lo percibo yo, no es ni remotamente parecido al que percibe mi hermano por ejemplo, al que percibe un sacerdote o al que quiere percibir un delincuente... todos humanos, sin embargo, nadie universal.
No me dejare engañar, a veces el paraíso puede resultar contraproducente, el hecho de solo disfrutar hace que te estanques, se gana mucho sufriendo, pero también se pierde humanidad... ¿quien sabe como balancear las cosas? Aquel que lo logre entonces se habrá acostumbrado a vivir en el infierno... los demás estamos tratando de pensar que no sufrimos, que todo es bello. No todo es bello, pero de igual forma, no todo es sufrir.
domingo, 12 de junio de 2011
El Amanecer
¿Cuantas veces el mundo nos ha fallado? mi pobre y cansado corazón, mi loca e incomprendida mente... siempre juntos y a la vez tan distantes, ¿puede ser que nadie me entienda o que yo no entienda a nadie? suele pasar que creemos conocernos los unos a los otros, pero en realidad no hay ni conocimiento, ni entendimiento. Todas son experiencias y esas cuentan como enseñanzas... no conoces a una persona, realmente, la sientes...
¿Cuantas horas he pasado dormido? tal vez duermo más de lo que vivo ¿por eso me he acostumbrado a soñar despierto? rayos... incluso a veces no quiero dormir... quisiera vivir eternamente para conocerlo todo, cada misterio universal, cada sabor, cada sonido, la sensación de crear vida, la sensación de olvidarse del mundo... tal vez aquella medicina milagrosa que han creado me ayude pero ¿vale la pena ver morir a todos tus seres queridos? se que no... tendré que ahorrar mucho dinero para que todos mis seres amados tengan la misma eternidad que yo.
Ahora ¿en que estaba? despertar ¿no es cierto? y ¿quien quiere despertar? creo que el mayor milagro de todos no es vivir eternamente, sino, vivir soñando y soñar viviendo.
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