No tengo idea de lo buena que debe ser mi existencia sobre este mundo, ni idea de lo horrible que he llegado a ser en algún momento de mi vida, en alguna existencia, en algún universo para estar viviendo esto justo ahora.
Dan las cuatro de la mañana, sus manos siguen sobre mi pecho, su piel cálida en conjunto con la mía hacen maravillas con mi estado mental. Hace poco estaba loco, no tiene mucho que perdí la cordura, y dudo mucho haberla recuperado totalmente, es difícil saber cuando todo esto es verdad y cuando solo es un recuerdo. Pero hoy no, hoy es verdad, tiene que serlo, he vivido treinta años desde hace cincuenta y no he desaprovechado un solo instante de mi arrugada juventud, pero ¿quien me afirma que sea verdad su presencia? las semanas han trascurrido sin mucho que hacer los últimos meses, he sentido la casa vacía a pesar de sus signos de presencia.
No puedo seguir fingiendo que es real, al menos fingir que creo que es real. No estoy seguro de mi dañada memoria, tal vez en algún otro universo, en alguna otra existencia sea real. Debo moverme, debo tocar aquellos brazos sobre mi, debe ser real, juro que es real.
...
Son las cinco de la mañana y el silencio en el hotel me mantiene despierto. La noche avanza sin sentir lo que mi vida sufre dentro de mi sala de estar, dentro mi alma.
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